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Mensaje
de la Virgen María Reina de la Paz del 2 de abril de 2010
Viernes Santo
Hoy la Iglesia universal celebra la Pasión y Muerte en cruz de
Nuestro Señor Jesucristo. Es un día de especial meditación
y oración, especialmente en el significado que tiene para el mundo
este acontecimiento. La Madre de Dios, que tiene veintinueve años
de estarse apareciendo en Medjugorje, también se une desde el Cielo
a este aconteciendo, y nos comparte su reflexión.
El mensaje de este Viernes Santo comienza diciéndonos "Queridos
hijos: Hoy los bendigo de manera especial". La razón de esta
bendición que la Virgen concede a los peregrinos presentes en la
aparición de hoy en Medjugorje, es la Pasión dolorosa de
Su Hijo. La humanidad tiende a subestimar el sufrimiento del Redentor
por la pérdida del sentido del pecado y la Virgen lo enaltece.
Viernes Santo es un día lleno de amor, de paz y de victoria. Día
de la Reconciliación de la humidad consigo misma y con su Creador;
gracias al sufrimiento vicario de Jesús. La Virgen es la primera
en reconocerlo como Madre y Discípula, y también porque
fue la primera en acompañar a Su Hijo en esta gesta. La Cruz es
el triunfo de Jesús sobre la muerte, sobre el pecado y sobre todo
lo que destruye la humanidad. Por eso la Virgen dice: "Queridos hijos:
Hoy los bendigo de manera especial".
Luego dice: "oro para que regresen al camino correcto que lleva a
Mi Hijo, su Salvador, su Redentor, a Aquel que les ha dado la vida eterna."
Precisamente por la importancia que tiene cada año la celebración
del Viernes Santo y el significado que tiene la Muerte de Cristo por la
salvación del género humano, la Madre no puede dejar pasar
este significativo día sin elevar plegarias especiales a la Santísima
Trinidad por la salvación todos. A María le preocupa que
muchas almas se pierdan por el pecado por la indiferencia, por el apego
a las cosas materiales y al apego al espíritu del mundo sin Dios.
Por eso ora. La Virgen con su ejemplo hace ver a todos la importancia
de la oración en este tiempo y en este Día. Y de Ella la
humanidad debe aprender.
Como María nos sugiere, este es un día para doblar las rodillas,
para arrepentirse de los pecados, para pedir perdón... porque Cristo
ofreció su vida como víctima expiatoria de redención
por todos. Esa es la única explicación de su sufrimiento,
del porqué, siendo inocente, aceptó el suplicio de la cruz.
Fue por puro amor. La Madre quiere que hoy todos contemplen al crucificado,
que frente a la cruz todos laven sus culpas y comiencen a vivir una vida
nueva en gracia, sin ofender nunca más a Dios.
La Virgen María en el calvario tuvo sus ojos limpios fijos en el
sufrimiento de su Hijo. Lo vio bañado en sangre, coronado de espinas.
Ella sabía que se ofrecía por toda la humanidad; no por
Ella, pues no tenía pecado, sino por todos los hombres. Y al "pie
de la cruz" oraba para que su sacrificio no fuese en vano y las almas
pudieran abrirse a su dolor, a su muerte. También hoy en el cielo
la Virgen permanece "al pie de la cruz", permanece contemplado
el sufrimiento de su Hijo Aquel Viernes Santo y no quiere que pase por
inadvertido. Quiere, por el contrario, que se un día de conversión,
de reconciliación y de regreso a la vida de gracia. Por eso ora
de nuevo. Y dice: "oro para que vuelvan al camino correcto de Mi
Hijo, Su Salvador, Su Redentor, a Aquel que les ha dado la vida eterna."
La Madre desea que este día los corazones de toda la humanidad
se abran al amor de Jesús; sin miedo a perder la vida que el mundo
ofrece. La Madre quiere que todos reciban hoy la vida eterna que Jesús
brinda. Por eso ora e invita a todos a regresar al camino correcto de
Jesús. Recordamos que Jesús es el "Camino, la Verdad
y la Vida". No hay otro Nombre dado a los hombres por el que la humanidad
pueda salvarse. María lo sabe y tiene veintinueve años de
estarlo predicando en Medjugorje, de venir del Cielo a la tierra por la
conversión de la humanidad. Por eso este día Viernes Santo,
es clave, es el día de la salvación para muchas almas, del
inicio de una vida nueva.
En el mensaje la Virgen le atribuye cuatro hermosos títulos a Jesús:
Su Hijo, Nuestro Salvador, Nuestro Redentor, a Aquel que nos ha dado la
vida eterna.
El primero recuerda la relación filial de Jesús con María.
Ella lo concibió, lo trajo al mundo, lo educó, vivió
con El. Estuvo siempre a su lado. Nunca se separó. Como tampoco
jamás ningún cristiano se debe separar de Él.
En el segundo, título, "Salvador", María recuerda
de Jesús su dimensión soteriológica, la razón
de su venida al mundo: ha venido para salvar. A diferencia de muchos que
vinieron antes de él y fueron "ladrones y salteadores"
Jn 10:8. Jesús, sin embrago, vino para que todos tuviéramos
"vida y vida en abundancia" Jn 10:10. Jesús salva al
hombre de todo lo que le impide ser feliz, y por eso ofreció su
vida en la cruz.
En el tercer título, "Redentor", María especifica
un aspecto de la salvación que el Señor otorga: la Redención.
En su primera acepción se trata de un rescate. Redimir viene de
la palabra griega "antilutron" que se utilizaba en la antigüedad
para significar "el reemplazo de dinero por un esclavo o prisionero".
Jesús con su muerte en la cruz ha rescatado del mercado de la esclavitud
del pecado a toda la humanidad, en la cual todos yacían muertos
espiritualmente por la deuda de Adán. Gracias a su Muerte en Cruz,
Jesús libra a la humanidad de la corrupción. Por eso este
día es significativo: La Virgen no quiere que nadie se quede en
las "representaciones" de la Pasión de Jesús sino
que todos se decidan en ser parte de ellas lavando sus pecados con la
Sangre del Señor.
En el tercer título, "Aquel que nos ha dado la vida eterna",
la Virgen recuerda que Jesús le abrió a todo hombre las
puertas del Paraíso. El primero en disfrutar de esta realidad fue
el malhechor arrepentido que acompañaba a Jesús en la Cruz.
Y las mismas palabras que el Señor ofreció al ladrón
también la ofrece hoy a toda la humanidad: "estarás
conmigo en el paraíso", "si te arrepientes de tus pecados",
"si me abres tu corazón", "si renuncias a todo lo
que ofende tu dignidad de cristiano", "si me aceptas como el
Señor de tu vida."
La tercera parte del mensaje es muy significativa, la Virgen dice: "Piensen
en todo lo que es humano, en todo lo que no les permite seguir a Mi Hijo,
en la transitoriedad, en la imperfección, en lo limitado y luego
piensen en Mi Hijo, en Su divina inmensidad." La Madre quiere que
el día de hoy sea un día de reflexión, que se medite
y reflexione sobre las cosas humanas, transitorias, limitadas y se confronte
todo eso con Jesús, con lo que Él ofrece y su Divina inmensidad.
María quiere que este sea un día de reflexión profunda
y que cada hombre descubra, y renuncie a la vez, a todo lo que lo separa
de la vida de la gracia. La Madre está preocupada porque hoy, como
nunca, muchos van por la vía del error. Por eso habla, por eso
se aparece, y con su presencia y palabras quiere rescatar a todos del
pecado. Por eso invita a la reflexión, al arrepentimiento, a iniciar
una vida nueva. María dice: "abran el corazón a Jesús"
Pónganlo a Él en primer lugar en sus vidas".
La última parte del mensaje es también importante dice:
"Con el abandono y la oración ennoblezcan su cuerpo y perfeccionen
su alma. Estén pronto, hijos míos. ¡Les agradezco!".
Abandonarse significa poner todo en las manos de Dios, confiar en Él,
no tenerle temor. Significa: abrirle el corazón. Como una persona
enamora le abre su corazón a su pareja, se entra espiritualmente
a ella. María quiere que ante todo, las almas se entreguen a Jesús,
que lo conozcan a Él. Que acepten su proyecto de amor.
María quiere que la humanidad se decida en amar a Cristo, que acoja
su mensaje, que no lo desprecie. Hoy Viernes Santo es el día en
que Jesús demostró radicalmente su amor por todos. Cuando
María dice: "con el abandono y la oración ennoblezcan
su cuerpo y perfeccionen su alma", es para que el sacrificio de su
Hijo no pase por inadvertido. Si Jesús en la Cruz confió
en el Padre que lo iba a resucitar, no podemos actuar diferente ante las
incomprensiones, dolor, problemas, dificultades. Quien asiduamente contempla
al crucificado aprende a confiar en Dios, a esperarlo todo de Él.
María nos vuele a decir con la mirada en Jesús muerto en
la cruz: "Oren". Para responder a esta invitación hay
que tomar hoy el rosario y contemplar varias veces los misterios de dolor,
rezar el Vía Crucis, visitar los sagrarios, tomar la Biblia y meditar
los pasajes de la Pasión dolorosa de Jesús. Semana Santa
no es tiempo de vacaciones, de descanso, de diversión sino de oración,
de participación en los oficios religiosos. La sociedad de consumo
impone sus criterios por razones económicas y los discípulos
de Cristo no deben ser parte del juego.
También la Madre dice: que con el "abandono y la oración
se ennoblece el cuerpo y el alma". Ella lo sabe porque es consciente
que muchas almas han manchado su cuerpo y su alma con el pecado y por
eso las invita a abandonarse en Dios y a que oren. Y la oración
los llevará a reconciliarse con Dios en la Confesión.
Al final dice: "Estén pronto, hijos míos. ¡Les
agradezco!". "Estén pronto" es sinónimo de
estar listo, disponibles. Quiere decir que la Madre espera que se responda
a su invitación y sobre todo al sacrificio redentor de Su Hijo
por nuestros pecados. La mejor Pascua que se puede celebrar es acogiendo
a Jesús como Redentor y empezar la vida de gracia. ¡Feliz
Pascua de Resurrección 2010!
Padre Francisco Verar
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